
Buenos Aires, 22 de agosto 2024
Querida Jenny: Te escribo desde la invernal Buenos Aires con el cuerpo helado; pero, con el corazón cálido, para compartir contigo un abrazo estrecho que enjugue tus lágrimas. A ti, que desde el 30 de julio estás sentada, día y noche, en la acera frente de la zona 7 del Centro de Detenciones de la Policía Bolivariana de Venezuela, en Boleíta, con la bolsita de ropa y comida para tu hija, a quien arbitrariamente detuvieron cuando iba en mototaxi regresando de su trabajo en Chacao.
No importa si el sol quema tu piel o si la lluvia empapa tu alma: ahí estás esperando buenas nuevas. Mi querida Jenny, quiero a través de estas líneas hacerte llegar mis palabras de consuelo, porque en estos 24 angustiantes días no has tenido noticias de tu hija. Quiero abrazar la esperanza junto a ti y a los familiares de los más de 1500 detenidos que, como tú, solo están aguardando ver a sus hijos y transmitirles su amor profundo y confianza en que todo acabará pronto.
Tal vez tú, esa mañana del domingo 28 de julio despertaste muy temprano y prendiste el fogón para montar las arepas en tu humilde casita del Barrio El Carpintero; luego, salir a votar y, en ese simple acto ciudadano, depositar tus esperanzas de mejor futuro. Tus sueños y los de tu hija que dijeron “¡Ya es momento de un cambio!“, se unieron a los de millones de venezolanos dentro y fuera del país que vieron ese día renovadas sus energías.
Y quizás, Jenny, ese lunes 29 en la mañana, tu hija y el hijo de tu vecino del Barrio Unión, Carlos Eduardo, encontraron sus miradas de desilusión en la parada del autobús, luego de que en la TV el Presidente del CNE anunciara unos resultados que, tú y el mundo entero, saben que no fueron los que se escucharon cantar en cada centro electoral del barrio. Y así, miles de vecinos se vieron con las manos nuevamente atadas. Y por eso salieron a gritar, cabalgando sus corceles de acero y enarbolando sus banderas tricolor al grito de: ¡Viva Venezuela Libre!
Yo lo vi Jenny. Desde Buenos Aires vi a la periodista de la televisora local cubriendo las manifestaciones en Caracas. Parada en la isla que separa las dos vías de la Avenida Francisco de Miranda observé cómo desfilaban tus vecinos de Petare con rumbo desconocido; pero, con la certeza de luchar por sus derechos. Allí, clamando por hacer valer su voz y voto, se encontraron los de Barrio Nazareno, y los de El Llanito, los de Catia y los del 23 de Enero. Estaban eufóricos porque tenían la ilusión de que esta vez serían escuchados. Porque, como tantas veces les dijeron en el pasado: “La voz del Pueblo, es la voz de Dios”.
Hoy Jenny, que estás en esa acera lacerante, con la cabeza gacha, borrando a cada instante las conversaciones del celular para que la Policía no te tome por sorpresa, revise tus mensajes y te lleve al mismo calabozo hediondo, hacinado, oscuro y de futuro incierto en el que tienen a tu hija, te digo: No estás sola. Tienes a millones de madres contigo.
“Ella solo venía de la panadería en la que trabaja, ella no es guarimbera”, repites una y otra vez a quien quiera escuchar tu lamento. “Él solo fue a comprar un fresco en la bodega”, dice el padre de Carlos Eduardo sobre el caso de su hijo. Protestar no es un delito, y nadie merece estar preso por pensar distinto. Tu hija tiene 31 años y está detenida junto con adolescentes, ancianos, discapacitados; pero, ten la certeza de que en su celda estamos millones de venezolanos acompañándolos.
Mi querida Jenny, te preguntarás por qué yo, una desconocida a 7.300 kilómetros de distancia hoy te escribo esta carta, y te respondo con unas estrofas de “Hijos Infinitos” de Andrés Eloy Blanco:
(…) “cuando se tienen dos hijos se tienen todos los hijos de la tierra, los millones de hijos con que las tierras lloran, con que las madres ríen (…) Cuando se tienen dos hijos se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas, toda la angustia y toda la esperanza, la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega, si el modo de llorar del universo o el modo de alumbrar de las estrellas”. ¡Por mis dos hijos, mi Jenny, te juro que pronto tu hija y Venezuela serán Libres!
Una madre en Buenos Aires.
📖 Esta iniciativa de FICU cuenta con el apoyo de: @autoresvenezolanosarg
*Foto del articulo de referencia de BBC Mundo*
